Era una mañana soleada, abrí mis ojos y lo primero que vi fue un hombre... un hombre de no más de 20 años, tenía el cabello un poco largo, color castaño claro, ojos color café oscuro... me miraba con mucha ternura, y me llamó: “Gimawari-san”.....
Lo veía casi todos los días, me visitaba en el lugar en donde me encontraba, que era muy cómodo, estaba rodeada de un ambiente verde... la brisa era increíble y los animales se paseaban muy seguido... simplemente era un sitio hermoso...
Esa persona me hacía visitas constantes, era muy amable, me daba agua y me contaba cosas muy interesantes que le pasaban en el día...
Él no me visitaba todos los días, pero lo hacía muy seguido... los días en los que no estaba me sentía muy solitaria, pero habían niños que también sabían donde vivía y me iban a ver, pero nada se comparaba a las visitas de ese joven....
Una mañana me fue a ver muy temprano y me dijo: "Hoy te llevaré conmigo"... sentí que una gran alegría me desbordaba!!!... me sentía realmente feliz, pero al mismo tiempo me pregunté... pero, ¿como puede ser eso posible?... yo siempre he estado aquí y no me he movido siquiera cuando tenía sed...
Cuando sentí que me acarició y me dijo: eres hermosa, tú llenarás de vida mi habitación y mi casa...
Esas palabras fueron suficientes para darme cuenta de que lo que yo sentía por esa persona... era amor....
Él cargaba una cosa extraña parecida a los balones que cargaban los niños que me iban a visitar, pero esta tenía un hueco en medio y era más fina, ahí esa persona puso un poco del suelo de donde yo vivía… pero ¿por qué lo hacía?... luego me levantó con mucho cuidado ya que no quería lastimarme, él era realmente amable, después me colocó en esa especie de balón extraño y me llevó consigo…
En el camino me miró y me dijo: Oh cierto, no te he dicho mi nombre aún, yo me llamo Allen, Gimawari-san!
Después de un momento llegamos a nuestro destino y Allen me dijo: ¡Este será tu nuevo hogar, y tú serás mi musa inspiradora!...
Realmente no entendí bien lo último que me dijo pero al entrar me percaté de que habían especies de tablas donde estaban plasmados los hermosos paisajes que yo veía a diario, fue entonces cuando Allen me dijo
: Quiero retratarte en una de mis pinturas, quiero plasmar en ellas la belleza de tus pétalos y la frescura de tu presencia…
Oh no!... lo ha vuelto a hacer… ha dicho palabras que me hacen no querer separarme de él, palabras que me llenan de un sentimiento indescriptible, pero que realmente me gusta…
Allen se sentó en una silla que estaba frente a una de sus llamadas “pinturas” cogió un palo y unos líquidos espesos con diferentes colores, luego comenzó a mirarme y a ver su “pintura” simultáneamente… eso era extraño, pero cada vez que volvía a verme lo hacía con una sonrisa, eso realmente me agradaba, aunque al mismo tiempo era un poco incómodo ser vista de una forma tan profunda e intensa…
Después de un largo rato dijo: ¡Por fin he terminado!... y volteó su “pintura” para que yo la vea… -esa eres tú -me dijo –admira tu grandiosa belleza, eres un hermoso girasol…